
La organización religiosa permite ahora que sus miembros decidan, bajo su propia conciencia, si aceptan recibir plasma, plaquetas, glóbulos rojos o blancos, o donarlos.
Los Testigos de Jehová han decidido poner fin a uno de sus mandatos más polémicos: el que considera pecado dar o recibir transfusiones de sangre. El Cuerpo Gobernante de esta organización religiosa internacional, que marca la dirección doctrinal desde Nueva York, ha dado un giro histórico, al permitir que cada miembro de la congregación pueda decidir, según su propia conciencia, si acepta recibir glóbulos blancos, rojos, plasma o plaquetas de otra persona, o donar estos cuatro componentes de la sangre.
![]() |
![]() |
La congregación acaba así con una prohibición que lleva vigente desde 1945 y que provoca unas 1.000 muertes al año de fieles que necesitan una trasfusión y se han negado a recibirla, según una revisión médica publicada en 2016. No obstante, la orden religiosa, que según la Audiencia de Madrid puede calificarse de "secta destructiva", sigue sin aceptar las transfusiones de sangre completas, porque sostiene que sus convicciones sobre el carácter sagrado de la sangre siguen vigentes.
“Para los Testigos de Jehová, la sangre sigue siendo sagrada" y continuamos considerando "la vida y la sangre como valiosos regalos de Dios". "Pero reconocemos que las decisiones médicas relacionadas con los componentes sanguíneos son una cuestión de conciencia entre cada testigo y su Dios, Jehová”, ha afirmado el portavoz internacional de la congregación, Paul Gillies, para explicar el cambio de postura, que fue adoptado por el Cuerpo Gobernante el pasado 18 de septiembre.

La Biblia
La organización ha prohibido históricamente recibir y transfundir sangre basándose en diversos pasajes bíblicos, entre ellos el mandato de "abstenerse de sangre" recogido en el libro de los Hechos. Sin embargo, el Cuerpo Gobernante reconoce ahora que la Biblia no establece instrucciones específicas sobre los productos que se obtienen de la sangre, por eso no debe establecer una prohibición general, sino que cada miembro decida "según su conciencia" si decide recibir o donar glóbulos rojos, blancos, plasma o plaquetas.
Además, la jerarquía de la orden religiosa pide a las congregaciones que respeten las decisiones individuales de cada uno de sus creyentes, un total de más de nueve millones de personas distribuidas en congregaciones por más de 200 países. En España, la organización cuenta con más de 120.000 seguidores y se considera una confesión religiosa reconocida legalmente, aunque sus detractores, muchos de ellos personas que han sido Testigos de Jehová, la califican como secta.
La reacción de los exmiembros
Para facilitar la transición hacia la nueva doctrina, la organización ha publicado un documento destinado a ayudar a sus miembros a identificar los diferentes productos derivados de la sangre y otro dirigido a explicar a los profesionales sanitarios el cambio de criterio y que ya no deben presuponer que todos sus pacientes, Testigos de Jehová, van a rechazar los componentes principales de la sangre.
La Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová, fundada en 2019 por antiguos miembros de la confesión religiosa, ha aplaudido en un comunicado la decisión, pero ha avisado de que el giro es "insuficiente" porque la congregación religiosa sigue rechazando las transfusiones de sangre completas. Asimismo, el colectivo anuncia que estudiará y, cuando proceda, promoverá acciones legales destinadas a "proteger los derechos de las personas que hayan podido sufrir presiones, represalias o prejuicios vinculados a decisiones sanitarias adoptadas en el ámbito de la organización".


