
El animal fue encontrado por una veterinaria y tras una larga búsqueda, pudo ser devuelto a su dueño al que le sorprendió hablando otro idioma.
Nigel es un loro gris africano que desapareció en la ciudad de Torrance, en el estado de California. Era la mascota de Darren Chick, un británico que presumía del perfecto acento de su mascota antes de que se escapara de casa.
Cuatro años después, en 2014, Julia Sperling, dueña de la peluquería canina Happy tails, encontró a Nigel en el patio de su casa.
«Oí a alguien silbando y diciendo: ‘¿Hola?’«, contó Julia cuando los sonidos la hicieron salir a la puerta. «Abrí la puerta y salí, pero no había nadie». Cuando se repitieron los parloteos, miró más de cerca y vio al loro.
Según cuenta el Daily Breeze, Julia acogió al animal y se encariñó con él. «Era el pájaro más feliz del mundo. Cantaba y hablaba sin parar… Ladraba como los perros. Soy de Panamá y él decía: ‘¿Qué pasó?’, en español». Sin embargo, Julia sabía que el loro tenía un dueño y debía buscarlo.
La búsqueda
Julia encontró un anuncio en internet publicado por Micco, en el que se buscaba a un pájaro perdido con las mismas características, llamado Benjamin, y pensó que podría ser el indicado.
Entonces decidió llevar el loro a Micco, veterinaria de profesión, quien comprobó con un escáner si el animal tenía chip.
Benjamin era una mascota de 19 años a la que Micco había criado desde que tenía tres semanas y tenía un microchip. Era probable que fuera él, ya que estas aves suelen vivir entre 18 y 30 años, a veces hasta 50.
Al confirmarse que el animal tenía chip y no era su querido Benjamin, Micco, decepcionada, tuvo que seguir buscando a su verdadero dueño.
La búsqueda no fue fácil, ya que el chip no estaba registrado a nombre de nadie. Entonces rastrearon los registros de venta en papel de la tienda de mascotas Animal Lovers, en Torrance.
Sorprendentemente, la tienda conservaba sus antiguos registros y, gracias al número de la anilla que el loro llevaba en la pata, pudieron saber quién era su dueño.
Micco fue a la dirección que aparecía en el registro: la casa de Darren Chick, quien, ante la pregunta «¿Ha perdido usted un pájaro?», solo pudo responder sorprendido: «No, no recientemente».
Reencuentro
Después de un inesperado mordisco en la mano, Chick no pudo evitar emocionarse y decir: «Está perfectamente. Es muy raro; supe que era él desde el momento en que lo vi».
Aunque mayor sorpresa que el mordisco fue el hecho de que el loro regresó a casa hablando otro idioma distinto al que sabía cuando se fue.
No se sabe cómo, pero Nigel, en esos cuatro años, aprendió español y perdió su acento y perfecta pronunciación británica.
Aunque no es tan extraño, ya que en California el español es el segundo idioma más hablado del estado.
Sobre Micco y Benjamin, el Daily Breeze señala que ella mantiene la esperanza de que su pájaro encuentre pronto el camino de regreso a casa.
Gracias a su anuncio, dice, ha «recuperado a otros cinco loros grises africanos perdidos». «Espero que el karma me sea devuelto», concluye.
